Nuestra historia
Todo empezó en una cocina pequeña, con aroma a fruta fresca y azúcar caramelizada. Edy Revelo comenzó su viaje elaborando mermeladas artesanales, frasco tras frasco, con la paciencia de quien sabía que cada receta era una semilla. No lo sabía entonces, pero esas primeras preparaciones eran el germen de un sueño mucho más grande.
Pasaron los años y el destino, como buen comensal, fue sumando ingredientes. Edy y Vanessa decidieron emprender juntas decidieron dar el salto: abrieron el primer Cocina Warmi en el pintoresco barrio de Guápulo, un rincón bohemio de Quito donde las calles empedradas guardan secretos y las vistas invitan a soñar. Fue allí donde el proyecto tomó forma, donde las mermeladas se convirtieron en platos y las recetas de familia encontraron un escenario.
Hoy, Warmi acumula 21 años de experiencia. No son solo números: son décadas de fogones encendidos, de pruebas y aciertos, de recetas que nacen del corazón y se perfeccionan con el tiempo. Cada plato que ofrecemos es el resultado de aprendizajes y experiencias en el área de la alimentación consciente, porque entendemos que cocinar es mucho más que alimentar el cuerpo: es nutrir el alma.
Hemos aprendido que los mejores ingredientes no siempre están en la despensa, sino en la memoria. Que cocinar con conciencia es escuchar los productos, respetar los tiempos, honrar la tierra. Que cada bocado puede ser un viaje si se prepara con intención.
Cocina Warmi es hoy el reflejo de ese camino: una empresa familiar liderada por mujeres, un espacio donde la tradición se encuentra con la innovación, donde el legado de nuestras abuelas se cocina a fuego lento para que tú puedas saborear la historia en cada plato.
21 años después, seguimos cocinando como al principio: con las manos limpias, el corazón abierto y la certeza de que nuestro mayor ingrediente es el amor por lo que hacemos.
Edy Revelo Muñoz
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